14 octubre, 2026

Venta vs alquiler en terrenos rústicos

Los terrenos rústicos en Galicia son, con frecuencia, herencia de generación en generación. Y como aquí lo habitual es repartir las tierras, cada generación recoge un poco menos de la anterior. Incluso es frecuente que un terreno de gran tamaño pueda tener varios propietarios que, al fallecer, los dejan a los descendientes multiplicando el número de personas con derechos sobre ellos.

Por eso, si tienes terrenos rústicos que no estás utilizando, lo mejor es que comiences a obtener rentabilidad de ellos y puedes hacerlo de diferentes maneras. Si el terreno tiene varios propietarios, lo mejor es optar por vender terreno rústico Galicia. Y una forma de hacerlo rápida y sin complicaciones es vendiéndolo a una maderera. Algunas de estas empresas compran terrenos rústicos y actúan como inmobiliarias, comprando y vendiendo los mismos o incluso quedándose los que les interesan para sus actividades. 

Lo bueno es que una inmobiliaria no tiene problemas de liquidez y una vez tasado el terreno, pagarán lo que se haya acordado sin esperas prolongadas. El dinero resulta mucho más fácil de repartir que una tierra que a veces ya no es demasiado grande, por lo que todo el mundo estará contento con una cantidad que, por pequeña que sea, es inesperada. Pero, sobre todo, porque se olvidan de tener que realizar las limpiezas periódicas y pagar los impuestos, esto es, se olvidan de cualquier gasto que era lo que hasta ahora les proporcionaba la tierra.

Si el terreno tiene un solo propietario o pocos propietarios y es grande, puede compensar el alquiler a la misma maderera. Estas se encargan de limpiar el terreno, plantar los árboles y recoger la madera cuando esté lista para eso. A cambio, pueden hacer dos tipos de pago. Uno de ellos consiste en pagar la madera una vez que está lista para recoger. La ventaja es que se recibe una cifra bastante alta, pero la desventaja es que hay que esperar varios años hasta que se cobra la cantidad.

El otro método es pagando un alquiler mensual o anual por las tierras. Pero no se recibirá nada más por la madera. En este caso, las cantidades a recibir son menores pero son periódicas y constantes. Por lo que también tienen sus ventajas, sobre todo porque no tendremos que preocuparnos de limpiar el terreno ni de nada más. Y, de nuevo, estaremos recibiendo dinero por algo que antes solo producía gastos.