14 octubre, 2026

Montando puertas en Ferrol

Hace unos meses decidí embarcarme en una tarea que siempre había dejado en mi casa para otros: montar las puertas en Ferrol. No soy carpintero ni mucho menos, pero me considero una persona manitas, y la idea de renovar el aspecto de mi vivienda por mí mismo me resultaba tan desafiante como motivadora. Lo que empezó como una necesidad práctica terminó convirtiéndose en una experiencia de aprendizaje que me hizo apreciar mucho más el trabajo artesanal y la paciencia que requiere.

Todo comenzó cuando noté que las viejas puertas interiores ya no cerraban bien y habían perdido el color original. Después de comparar precios y opciones, compré unas puertas nuevas de madera lacada, sencillas pero elegantes, que encajaban perfectamente con el estilo del piso. En Ferrol hay varias tiendas de bricolaje y carpintería con buena variedad, así que pude elegir sin problema. Lo que no imaginaba era lo complejo que sería el proceso de instalación.

El primer reto fue medir correctamente los marcos. Siempre había oído que “medir dos veces y cortar una” era la regla de oro, y no tardé en entender por qué. Un milímetro de error podía hacer que la puerta no encajara bien o quedara torcida. Armado con mi nivel, cinta métrica y un poco de paciencia, empecé por desmontar las viejas jambas y limpiar el hueco. Ferrol tiene un clima húmedo, así que aproveché para aplicar un sellador que protegiera la madera nueva.

Colocar las bisagras fue otra historia. Me llevó varios intentos lograr que la puerta quedara alineada y se abriera suavemente sin rozar el suelo. Afortunadamente, conté con la ayuda de un amigo que trabaja en reformas y me dio algunos consejos clave: ajustar los tornillos poco a poco, usar cuñas para nivelar y, sobre todo, no apresurar los pasos.

Cuando finalmente monté la primera puerta y la vi cerrarse perfectamente, sentí una mezcla de orgullo y alivio. Esa pequeña victoria me impulsó a continuar con las demás, y en unos días toda la casa tenía puertas nuevas.

Ahora, cada vez que paso de una habitación a otra, no puedo evitar sonreír. No solo por el resultado estético, sino por la satisfacción de haberlo hecho yo mismo. Montar puertas en Ferrol me enseñó que con paciencia, herramientas adecuadas y ganas de aprender, cualquier proyecto doméstico puede convertirse en una experiencia gratificante y muy personal.