El gusto estético por el exceso es cosa del pasado. La joyería moderna reconoce en el minimalismo una oportunidad para transmitir sutileza, elegancia y lujo silencioso. Las formas recargadas dejan paso a una mayor sencillez y limpieza, con diseños de alto impacto que demuestran el poder del «menos es más». Esta tendencia se hace patente en el colgante brillante solitario, una propuesta basada en el uso de una cadena casi imperceptible, de la que pende un brillante único.
En este tipo de colgantes, el brillante solitario (de corte redondo, generalmente) acapara todas las miradas. La finura de la cadena da una impresión vaporosa a la gema, que parece levitar bajo el cuello de su portadora.
Otro de los mayores exponentes de la joyería minimalista son los pendientes huggies. Este superventas se define como un pequeño aro que rodea o abraza el lóbulo de la oreja (hug significa precisamente eso en inglés, «abrazar»). Destaca por su versatilidad de diseños y posiciones.
Los anillos apilables o stacking rings también marcan tendencia en el sector joyero. Se trata de combinar dos o más anillos finos con texturas, metales y adornos distintos entre sí, a menudo superponiéndose unos sobre otros. Este aparente caos resulta en una joya creativa y discreta.
Otra oda al minimalismo son los anillos de hilo fino o skinny rings. Se trata de alianzas de grosor finísimo que pueden combinarse entre sí. Se estilan diseños en oro y plata de ley sin adornos de pedrería. Dado que son susceptibles de apilarse, esta tendencia puede evolucionar a la anterior, es decir, los stacking rings.
Por su parte, las interpretaciones más simples de los ear cuffs o pendientes sin perforación se adaptan bien a la corriente estética que nos ocupa. Se componen de aros lisos, pulidos y ligeros, a veces con formas geométricas. Se integran bien en vestidos de estilos variados: sofisticados, casuales, etcétera.