2 diciembre, 2022

Adolescente en apuros 

Mi hijo se ha hartado y lo comprendo. Desde hace casi un año ha estado luchando con sus problemas de acné. Y está en una etapa en la que el aspecto físico es muy importante. Como madre intento ponerme en su lugar, aunque no siempre es fácil. A mí la adolescencia me queda un poco lejos y tampoco sé de primera mano lo que supone tener problemas de acné ya que yo, por suerte, me libré de ellos o al menos no recuerdo haber tenido especial preocupación por ese tema. 

Y es que por mucho que los padres intentemos ser enrollados, los chicos viven en su propio mundo el cual, en ocasiones, es impenetrable. Pero lo que sí tenemos claro madres e hijos es que el aspecto físico es una parte importante en cualquier fase de la vida. Por ello he terminado por hacer caso a sus ruegos y buscar ayuda profesional para sus problemas en la piel.

En mi búsqueda he tenido cuidado de localizar un especialista tratamientos acne que esté acostumbrado a trabajar con adolescentes. Por eso he preguntado a una amiga médica para que me asesorara un poco. Y finalmente he optado por la recomendación que me ha dado. Según nos han comentado en la primera cita, alrededor de un 80% de los adolescentes van a tener a lo largo de esa etapa un problema de acné más o menos grave. 

Y esto es algo que mi hijo le ha costado entender. Yo le expliqué en primera instancia que los problemas en la piel son habituales en su rango de edad, pero él me dice que nadie tiene la piel así entre sus amigos. Y claro, para él su grupo de amigos es como el mundo entero. Por eso escuchar de un profesional algo parecido a lo que yo le venía diciendo ha sido de gran ayuda. Suele pasar en las familias que hasta que alguien externo no afirma algo, no se tiene realmente en cuenta.

Lo bueno es que mi hijo se ha quedado mucho más tranquilo después de la visita al especialista tratamientos acné. El hecho de que un experto le haya visto ya le hace entender que esto es algo temporal, pero, tal y como nos ha dicho la doctora, es mejor prevenir que curar, sobre todo en relación a las marcas que puede generar el acné y que sí pueden ser permanentes.