La ciudad pontevedresa de Vigo se sitúa en un espacio privilegiado, rodeada por montes como Aloia o Castro y a escasa distancia del Parque Nacional de las Islas Atlánticas. Por esta razón, son muchos los enclaves naturales que aumentan el atractivo de su turismo activo, especialmente en su ría. Un buen ejemplo es el archipiélago de las cíes Vigo, formado por las islas de Monteagudo, do Faro y San Martiño, a siete millas náuticas del puerto deportivo de Bouzas.
En las «Islas de los Dioses», como las denominaban los antiguos romanos, pueden recorrerse varios itinerarios de senderismo que transitan por arenales como Rodas o Nosa Señora, Pedra da Campá, Monte Agudo, el faro do Peito o el castro de As Hortas. Aparte de las Cíes, la ría de Vigo alberga otros parajes isleños de importancia, como Toralla, San Simón o San Antón.
A dieciocho kilómetros de Vigo, el primer parque natural de Galicia es una parada obligada para los aficionados al trekking y el senderismo. Se trata del Parque Natural Monte Aloia, un espacio de setecientas hectáreas que ofrece numerosas rutas para recorrer a pie o en bicicleta.
La playa de A Lanzada, a menos de treinta kilómetros de Vigo, es un arenal cercano a Sanxenxo, popular entre el público surfista por su oleaje intenso. Posee dos mil quinientos metros de longitud que han sido galardonados con Bandera Azul.
En Aldán, parroquia de Cangas de Morrazo, la brisa marina deja paso a la espesura de una de las fragas con mayor interés turístico: el Bosque Encantado. Sus robles, castaños y abedules centenarios son representativos del bosque atlántico de estas costas.
Además de biodiversidad animal y vegetal, el Bosque Encantado contiene restos de obras arquitectónicas de época, como el Arco dos Mouros, un acueducto del siglo quinto perteneciente al Castillo de O Frendoal. Se conservan ambos admirablemente, pese a la vegetación que los cubre de forma parcial.