27 febrero, 2020

AYUDANDO A LA FOTÓGRAFA

Una pareja de amigos me han pedido ayuda el otro día para que les ayudase a hacer unas fotos que podrían convertirse en la portada de un libro. La novia de mi amigo que es la que es fotógrafa hizo los preparativos de la composición de la foto, yo solamente tuve que apretar el botón de la cámara. Pero antes de llegar a eso tuvimos unas cuantas discusiones sobre cómo hacer la composición, pero eran discusiones por falta de comunicación entre ellos, cada uno pensaba en hacer la composición de una manera diferente y de ahí los problemas. Además ella se llevó todas las cámaras reflex que tenía y tuvimos que hacer de porteadores aún por encima. Al final todo fue bien, pero creo que vamos a tener que ir otro día a seguir haciendo fotos, ya que el día que fuimos no había la luz suficiente para hacer lo que ella tenía pensado. Me da igual cuando quiera que le ayude, por mi parte lo hago encantado. Además, ella me pide ayuda porque sabe que tengo unos conocimientos básicos de fotografía que es algo que su novio no tiene. Un día le conté a la novia de mi amigo que en el colegio había hecho un curso de fotografía y eso le encantó, nunca había escuchado de ningún colegio que diese un curso gratis de fotografía. En mi colegio solo había ese curso de fotografía para los que cursaban octavo de E.G.B. y había que quedarse un a la hora de comer un viernes sí y otro no. A los que estábamos en mi clase nos encantaba quedarnos a comer en el colegio, ya que nos daba la oportunidad de disfrutar de la pista de fútbol sala mientras nos daban tiempo para comer.

 

No había vuelto a interesarme por la fotografía desde entonces, más que nada porque la última vez que había sacado fotos con una cámara se me habían velado las fotos y no volví a tener curiosidad en el tema y como después llegaron los móviles y podíamos sacar fotos con él pasé de las cámaras.