2 diciembre, 2022

Consejos en diseño y catalogación

Independientemente del producto que estés ofreciendo, el catálogo es una de las formas más efectivas para presentarlos a los clientes. Pero el diseño del mismo ha cambiado mucho con el tiempo, hasta el punto de que buena parte de las fórmulas pasadas han quedado obsoletas optándose por unas nuevas estéticas y diseños en la presentación del producto.

Lo primero que debemos tener en cuenta es que el catálogo depende de dos aspectos principales: el diseño y la impresión. Podemos tener un estupendo diseño que mal impreso no va a conseguir dar una buena imagen. Y viceversa: podemos tener una impresión profesional de un diseño mediocre que tampoco va a lograr sus objetivos.

Así pues, debemos esforzarnos por conseguir que ambas facetas estén bien resueltas. Hay que tener en cuenta, en este sentido, que ambas facetas pueden ser abordadas por los mismos profesionales. Existen diversos estudios que se encargan tanto del diseño como de imprimir catalogos. Así, no tenemos que preocuparnos de nada… nada más que supervisar que todo sale a nuestro gusto.

Lo ideal es tener una primera reunión con el estudio en el que especificar los criterios que tenemos y la imagen que queremos dar. Partiendo de esto, el estudio ofrecerá una serie de bocetos que nos presentarán. Si uno de ellos nos satisface, el estudio seguirá a partir de ahí. ¿Y qué se ‘lleva’ actualmente en este ámbito?

Imprimir catálogos plagados de productos no suele ser una buena solución. El menos es más es la guía actual en este ámbito: es mejor que el catálogo ofrezca una entrada al cliente más que un compendio de todo lo que vendemos. En este sentido, se aconseja que los mejores productos o más significativos ocupen un lugar central en el catálogo. 

No caigamos en el error de querer meterlo todo en el catálogo porque hoy en día, con internet, ya no es necesario. Será en nuestra web donde aparezcan todos los productos, siendo el catálogo una pieza para dar una idea global de nuestro proyecto y nuestros productos. Y, por supuesto, una impresión profesional e impecable es imprescindible para dar una buena imagen.