30 julio, 2021

Anima a tus clientes a acabar su cena en casa

En la mayor parte de países europeos es normal pedir a los camareros que te envuelvan para llevar lo que ha quedado de la comida o de la cena en la bandeja. Es tan habitual, que no son pocos los establecimientos que ya entregan el paquete a los clientes sin necesidad de pedirlo. Es el caso de los vinos, donde el cliente puede pedir una botella, consumir una copa y todo el mundo da por supuesto que se llevará el resto para su casa.

En España no es lo más habitual pero las nuevas generaciones han perdido esa innecesaria vergüenza que antes sentíamos cuando pedíamos la comida que nos sobraba. Incluso muchos se veían en la obligación de justificar que eran restos que se llevaban para “el perro” porque les parecía que pedir la comida por la cual habían pagado podía delatar algún tipo de necesidad.

Por suerte, los jóvenes ya no dudan en pedir para llevar el resto de su cena y acabarla en casa al día siguiente. Pero si tienes un restaurante, puedes animar a tus clientes a que se lleven el resto de la cena ofreciéndoles además envases personalizados para hacerlo. Así, aquellos que no están acostumbrados a pedir su cena para llevar, se verán animados a hacerlo y no sentirán ningún pudor.

Los estuches de carton para botellas con el logo del restaurante son perfectos para que el cliente se lleve su botella de una manera discreta y, además tenga la propaganda del restaurante. Una forma elegante de ofrecer al cliente aquello por lo que ha pagado y que tiene todo el derecho del mundo a disfrutar en su hogar.

Los envases para comidas personalizados son también una alternativa elegante a los típicos envases transparentes que no resultan atractivos. O a las cajas de cartón con envases de aluminio en su interior que no invitan a consumir la comida al día siguiente y que, con frecuencia, acaban en el contenedor de orgánicos.

Algunos restaurantes, para evitar el desperdicio de los envases de un solo uso, regalan a sus clientes un contenedor para alimentos reutilizable. El coste del mismo es bastante bajo y es una forma de promoción publicitaria para el establecimiento, que deja claro que rechaza el usar y tirar y que defiende posturas más ecológicas. El cliente agradecerá el gesto y, por muy poco dinero, se conseguirá una mejora en la imagen.